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la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario conocida como la ley de desperdicio afecta a diferentes sectores como el de restauración, supermercados, productores, industria alimentaria y distribuidores de alimentación.Su objetivo es claro: reducir el desperdicio en toda la cadena y priorizar, siempre que sea posible, el consumo humano antes de que se desperdicie cualquier alimento.

¿Qué es la ley contra el Desperdicio de Alimentos?

Ley contra el Desperdicio de Alimentos en España busca reducir las pérdidas y el desperdicio a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, impulsando una gestión más eficiente de los recursos y la economía circular. Además, promueve el consumo responsable alineado con la Agenda 2030, fomenta la sensibilización y la formación, facilita la donación de excedentes a bancos de alimentos y contribuye a disminuir el impacto ambiental (como las emisiones), reforzando también la seguridad alimentaria.

Desde abril de 2026 es obligatorio contar con un plan de prevención acorde a la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, más conocida como la Ley de Desperdicio Alimentario, al haberse publicado en el BOE el 2 de abril de 2025.

En ese plan de aplicación debe explicarse, de forma clara y adaptada a la actividad de la empresa, cómo se aplicará la jerarquía de prioridades: primero prevenir la generación de excedentes y cuando existan, priorizar siempre el consumo humano.

Además, cuando haya excedentes aptos para consumo humano, la Ley de Desperdicio Alimentario establece que se deben promover acuerdos de donación con entidades sociales o bancos de alimentos, salvo que no sea viable y quede debidamente justificado.

¿A quién afecta la Ley de Desperdicio alimentario?

El desperdicio alimentario afecta a muchos de los agentes de la cadena alimentaria, es decir, a quienes tengan el control sobre alimentos en cualquier eslabón donde se generen pérdidas o desperdicio.

Hostelería y restauración

Se incluyen bares, restaurantes, caterings y diferentes sectores de restauración, donde la ley de Desperdicio Alimentario incluye obligaciones específicas, como facilitar que el cliente se lleve la comida no consumida (con excepciones).

Producción Primaria

Agricultura, ganadería y pesca: desde cosecha/recolección hasta la primera puesta en el mercado.

Industria alimentaria y transformación

Fabricantes y transformadores, donde se incluyen obradores, envasado, procesado, etc., especialmente por la gestión de excedentes y mermas.

Distribución y comercio minorista

Aquí se incluyen mayoristas, plataformas logísticas, supermercados, tiendas y comercio alimentario en general, por su papel en la gestión del stock, caducidades y donación/redistribución.

Entidades sociales y organizaciones que distribuyan alimentos donados

Bancos de alimentos y entidades que reciben, almacenan y reparten alimentos: deben asegurar trazabilidad, higiene y registro, entre otros requisitos.

Las microempresas de menos de diez empleados y las pequeñas explotaciones agrarias quedan exentas de disponer de un plan de prevención y de firmar acuerdos de donación. También pueden quedar exentos pequeños comercios y restaurantes de menos de 1.300 m², salvo que pertenezcan a una empresa o grupo que, en conjunto, supere esa superficie total.

Multas por no cumplir la Ley contra el Desperdicio Alimentario

Las empresas, supermercados y restaurantes que no cumplan con la Ley de Desperdicio Alimentario pueden enfrentarse a sanciones económicas en función de la gravedad de la infracción.

En las infracciones leves, la sanción puede ser un apercibimiento o una multa de hasta 2.000 €. Cuando el incumplimiento es más serio, por ejemplo no disponer del Plan de Prevención cuando se está obligado, la ley contempla multas de 2.001 a 60.000 €. Y si existe reincidencia (cometer infracciones graves de forma repetida en un periodo determinado), las sanciones pueden escalar y alcanzar hasta 500.000 €.

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A lo largo del curso se trabajan aspectos clave como la jerarquía de prioridades, el plan de prevención, las medidas de prevención en establecimientos de alimentación y restauración y la donación de alimentos, con actividades y cuestionarios para consolidar lo aprendido. Además, incluye diploma acreditativo y es bonificable a través de FUNDAE.

Cuando el equipo sabe qué hacer con los excedentes “desde el minuto uno”, se reducen errores típicos en la gestión de stock, rotación, conservación, raciones y aprovechamiento) y la empresa gana algo clave: una evidencia clara de que el plan se aplica de verdad y no se queda en papel.